Recomendaciones sobre el uso de mascarillas en el contexto de la COVID-19

El presente documento es una actualización de las orientaciones publicadas el 6 de abril de 2020 y en él se dan a conocer nuevos datos científicos acerca del uso de mascarillas para prevenir la transmisión de la enfermedad por el coronavirus de 2019 (COVID-19 por el acrónimo inglés), así como una serie de consideraciones prácticas.

Estas son las diferencias principales con respecto a la versión anterior:

• Información actualizada sobre la transmisión por personas sintomáticas, presintomáticas y asintomáticas infectadas por el COVID-19, y puesta al día de los datos científicos en todas las secciones de este documento;

• Nuevas orientaciones en torno al uso continuo y específico de mascarillas médicas (cubrebocas, tapabocas, barbijo) por los trabajadores de salud en las zonas asistenciales de establecimientos sanitarios situados en regiones geográficas donde la COVID-19 se transmite en la comunidad1;

• Orientaciones actualizadas y consejos prácticos para las instancias decisorias acerca del uso de mascarillas médicas o higiénicas por el público general, guiándose por el criterio de riesgo;

• Nuevas orientaciones sobre los atributos y propiedades de las mascarillas higiénicas (es decir, distintas de las médicas), tales como el tipo de género o tela, el número y la combinación de capas, la forma, el revestimiento y los cuidados.

Las orientaciones y recomendaciones que se ofrecen aquí están basadas en directrices anteriores de la OMS (en particular las relativas a la prevención y control de infecciones frente a las infecciones respiratorias agudas con tendencia epidémica y pandémicas) (1) y la evaluación de los datos científicos actuales por el Grupo especial para la formulación de orientaciones acerca de la PCI de la COVID-19 (COVID-19 IPC GDG) que sesiona por lo menos una vez a la semana.

La formulación de orientaciones provisionales durante las emergencias es un proceso sólido y transparente de evaluación de los datos científicos recopilados acerca de las ventajas e inconvenientes, sintetizados mediante revisiones sistemáticas y obtención del consenso entre expertos con el respaldo de metodólogos.

En este proceso también se tienen en cuenta, hasta donde es posible, las posibles repercusiones en materia de implicaciones, valores y preferencias, factibilidad, equidad, ética y lagunas de investigación.

Finalidad de las orientaciones

En este documento se brinda orientación a las instancias normativas, los profesionales de la salud pública y la prevención y control de infecciones, los gestores de la asistencia de salud y el personal sanitario sobre el uso de las mascarillas médicas e higiénicas en la asistencia sanitaria (incluidos entornos de atención de larga estancia y residenciales, el público general y la atención domiciliaria). Será modificado a medida que surjan nuevos datos.

Antecedentes

El uso de mascarillas forma parte de un conjunto integral de medidas de prevención y control que pueden limitar la propagación de determinadas enfermedades respiratorias causadas por virus, en particular la COVID-19. Sirven también para proteger a las personas sanas (cuando estas las emplean al entrar en contacto con una persona infectada) o para el control de fuentes (si una persona infectada la utiliza para no contagiar a otros).

Sea como fuere, usar mascarilla no basta para lograr un grado suficiente de protección o control de fuentes, de modo que es preciso adoptar otras medidas personales y comunitarias para contener la transmisión de virus respiratorios. Al margen de que se usen mascarillas, la observancia de la higiene de las manos, el distanciamiento físico y otras medidas de prevención y control de infecciones (PCI) es decisiva para prevenir la transmisión de la COVID-19 de persona a persona. En este documento se facilita información y orientación acerca del uso de mascarillas en los entornos asistenciales, para el público general y durante la asistencia domiciliaria. La OMS ha emitido recomendaciones específicas sobre las estrategias de PCI en los centros de asistencia sanitaria (2), establecimientos de atención de larga estancia (EALE)(2), establecimientos de atención de larga estancia (EALE)(3) y atención domiciliaria.(4)

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3 comentarios

  • Hola soy un seguidor vuestro,comprendo lo que decís,igual que en Suecia,Japón,Países Bajos,Taiwán y próximamente en USA.Lo que pasa es que la gente se pone agresiva si no llevas el bozal,incluso me amenazan o insultan.Solo puedo rezar para vuestras solicitudes salgan adelante,gracias.

  • Solo decirles que están haciendo una gran labor muy valiente y darles las gracias por dar información que contraste con la de otros medios, entre otras cosas porque la gente tiene derecho a contrastar informaciones diversas.
    Seguid siempre apoyándoos en la ciencia y en la objetividad pues de esta forma nada podrá rebatir vuestra información.
    Una idea-consejo. Una de las principales cosas en las que se apoyan las medidas restrictivas de distanciamiento y aislamiento social, aparte del miedo exacerbado es la siguiente:
    Sigue estando en la conciencia de muchos profesionales sanitarios que el principal problema que ahora tiene la sociedad es el COVID-19, pero eso no es cierto, porque con las medidas de distanciamiento y aislamiento social acarrean problemas mucho más graves, tanto en otros ámbitos de la salud, como en lo social y enormemente en lo económico. En esto hay que incidir mucho

    Gracias, mucha fuerza y animo

  • Teniendo en cuenta que la mascarilla hace de barrera para impedir que se transmita el virus a través de las mucosas ( boca nariz y ojos ) y la mayoría no usamos gafas, y además estamos toqueteando continuamente la mascarilla ( para ajustarla, beber, comer etc.) donde se supone que se han quedado adheridos los virus y después nos tocamos las distintas mucosas sin antes habernos desinfectados las manos. creo que se corre menos riesgos de infección si no se usa la mascarilla.