Ozono sistémico para la COVID19

El tratamiento con ozono sistémico acorta la enfermedad a la cuarta parte del tiempo y podría disminuir la mortalidad a un tercio de la actual.

Durante la primera oleada de la pandemia por SARS-CoV2, se propuso el uso del tratamiento con Ozono sistémico para el tratamiento de la COVID en base a sus mecanismos de acción y su eficacia en otras infecciones víricas. La aplicación del mismo fue limitada. Sin embargo, se han podido sacar conclusiones firmes en relación al acortamiento de la enfermedad, y probables acerca de la disminución de la mortalidad asociada al tratamiento.

El tiempo de resolución de la enfermedad disminuyó significativamente en todos los estudios realizados, siendo de una cuarta parte del esperado.  La disminución de la mortalidad no se pudo establecer con certeza debido al tamaño de la muestra. Los datos disponibles apuntan a una mortalidad de un tercio de lo esperado.

Ozono sistémico para la COVID19El tratamiento con Ozono sistémico tiene un excelente perfil de seguridad, y es aplicable en todas las áreas del hospital. Se ha reportado la ausencia de efectos secundarios en todos los estudios realizados de tratamiento de la COVID con Ozono.

“No volvamos a cometer el mismo error”. Puntos importantes a tener en cuenta:

  • La aplicación generalizada del tratamiento con ozono evitaría el colapso de nuestros hospitales, aun en el caso de que la presente oleada fuese tres veces más intensa que la pasada y podría evitar dos de cada tres muertes.
  • La mejoría clínica y de laboratorio se produce en la cuarta parte del tiempo, demorando en la mayor parte de los pacientes entre 4 y 6 días.
  • El tratamiento con Ozono Sistémico en pacientes leves a moderados acelera la respuesta y previene el deterioro clínico; y evita la intubación en muchos de los enfermos graves y acorta la estancia en UCI de pacientes críticos.
  • Hoy sabemos que, de haber prosperado nuestra iniciativa, se habría evitado el colapso en los hospitales; y con ello, las muertes de muchos pacientes.
  • Si nuestros cálculos son acertados, podríamos haber salvado más de 20.000 vidas de pacientes de COVID en nuestros hospitales. “No volvamos a cometer el mismo error”.

 

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