Médicos Por La Verdad España

La vacuna milagrosa no nos librará de un mortífero virus respiratorio y podría causar daños en el sistema de reproducción humana

En estos nuevos tiempos que nos acechan se cierne sobre nosotros la obligatoriedad de vacunarnos del dichoso virus SARS CoV 2 que tanto resuena en nuestras cabezas. En una desesperada y al observar el rechazo tan grande a este tipo de imposiciones que tiene la ciudadanía, nuestras autoridades amenazan con multarnos o algo peor, si no accedemos a su experimento (1).

Mucho se ha hablado de que la nueva vacuna será algo nunca visto, nunca antes inyectado. En todo este embrollo de actualidad, todas las ofertas de los laboratorios parecen ser el cáliz de la vida eterna, “eficacia del 90%, del 95% ¡no! Del 96%” (2), una carrera de galgos. Pero la realidad es que muy lejos de ser la luz al final del túnel, como expone una impactante portada de la revista “The Economist” (3), estas vacunas de nueva generación albergan muchas dudas y peligros. Para entender a que nos enfrentamos, debemos entender que nos quieren vender y para ello, una vez más, acudiremos a la biología.

Los virus que proponen para vacunación son virus quimera, una mezcla artificial de material genético de diferentes especies, que debe entrar en nuestro cuerpo a través del torrente sanguíneo y que pretenden evitar la inmunidad del huésped para llegar a su destino (4). Esta estación final de la sustancia que portarán estas vacunas, son unas células diana de unos tejidos muy determinados. Una vez que llegan a ellas, tienen un mecanismo eficaz de trasducción celular, es decir abren nuestras células, entran en el interior y dependiendo de la sustancia que porten, que será material genético a modo de ARN o ADN (hay que recordar que se han propuesto decenas de vacunas diferentes) (ANEXO I), utilizará nuestra maquinaria celular, para traducir unas proteínas que estimulen la respuesta inmune. Este es el resumen sencillo.

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