Comunicado de Psicólogos por la verdad

Psicólogos por la verdad – España está formado por un equipo de 50 profesionales de la psicología de diferentes puntos del país. Surge esta iniciativa, de recién creación y en pleno crecimiento y desarrollo, para dar soporte y fuerza a la comunidad médica que se ha alzado ante la dictadura mundial en la que estamos inmersos, abrir canales de comunicación interprofesionales de todas las disciplinas y mostrar la realidad psicosocial, las repercusiones y el impacto que se ha provocado.

Desde nuestro colectivo queremos transmitir la realidad que hemos estado viviendo de un tiempo a esta parte desde nuestra perspectiva profesional. Aunque todos tenemos nuestras propias raíces, familias, costumbres, rutinas… diferentes, los psicólogos somos personas que llevamos haciéndonos preguntas existenciales y trabajando nuestro mundo interior durante toda nuestra vida. El crecimiento y la transformación personal es un proceso que no cesa.

Este hecho nos hace ser conscientes de lo que somos y lo que nos rodea y tener un objetivo claro: el bienestar de las personas y los seres del planeta. Durante estos meses y estas semanas aun más, hemos podido observar como las restricciones impuestas desde los gobiernos y no desde la ciencia y la medicina (el uso de mascarillas y guantes, el distanciamiento social, el aislamiento, la sobreinformación contradictoria…) han generado caos, miedo, destrucción… manipulando y perjudicando la salud tanto psíquica como física de la población y la desprotección del medio natural y animal.

Nuestra labor como profesionales de la salud desde hace años que va enfocada a la prevención en vez de a la curación, como dice el dicho, valga la redundancia: “Más vale prevenir que curar”. Desde nuestra perspectiva resulta más efectivo y práctico fomentar la salud que luchar contra la enfermedad y nuestro trabajo ha ido enfocado en esa dirección creando y difundiendo protocolos y guías de prevención en diferentes ámbitos tanto personales como sociales como educativos.

Cada vez más y más personas acuden a nuestras consultas pidiendo ayuda con demandas muy variadas, además de esa parte de la población que no acude por diversas limitaciones sean físicas, económicas o simplemente por desconocimiento. Las repercusiones de toda esta alarma social nos afecta a todos y a todos los niveles: estrés, miedo, fobia, ansiedad, obsesiones, conflictos personales, frustración, hipervigilancia, paranoia, depresión, desconfianza, inseguridad, violencia doméstica, maltratos, abusos tanto físicos como psicológicos, adiciones a las tecnologías y a diferentes substancias tóxicas, limitaciones en los procesos de duelo ante las pérdidas… Repercusiones que desencadenan el síntoma del desequilibrio interno de cada uno de nosotros y nos llevan al desarrollo de las patologías y la enfermedad. Además de atentar contra colectivos específicos como los niños, ancianos y personas con algún tipo de limitación física o psíquica como las personas con problemas de audición.

¿Qué mundo estamos creando para los niños del mañana? Ahora el “coco” se llama “corona”. Ellos nos han mostrado esa fe y esperanza y han sido el recurso de los adultos para subsistir esta odisea. ¿Y los ancianos? El mayor colectivo de riesgo aislado de sus familias, muriéndose literalmente de miedo y pena. Y en relación a las personas con limitaciones físicas o psíquicas como por ejemplo las personas con problemas de audición, sordos y sordomudos que se ven privados de poder ver la boca, que forma parte de su manera de comunicarse y entender el mundo que les rodea.

A pesar de haber estado todo el colectivo de psicólogos disponibles desde el minuto cero, entregándonos en cuerpo y alma sin esperar más que el bienestar de la población y generando recursos al alcance de todos o al menos intentándolo, yendo más allá de nuestros propios límites y nos encontramos que todo el esfuerzo realizado continua siendo insuficiente y nuestra voz sigue siendo acallada por el miedo y la irracionalidad. En este momento son todos los cuidadores los que necesitan ayuda ya que llevan al pie del cañón desde el principio. ¿Habéis escuchado alguna vez aquello de… “¿Quién cuida al cuidador?”

Las medidas restrictivas en sí mismas han coartado nuestra libertad en todos los sentidos: movimiento, expresión, contacto… pero si a ello le sumamos la llegada del calor… Los cambios estacionales potencian el auge de problemáticas psicológicas y ahora nos encontramos en un momento de crisis mucho más preocupante del que hemos estado experimentando hasta ahora.

Es momento de actuar, de decir basta, y promover esta transformación de la oscuridad a la luz. La deconstrucción es necesaria y la destrucción de los cimientos corruptos también, para poder construir entre todos la sociedad en base a los valores que queremos y anhelamos: amor incondicional, equidad, solidaridad, respeto, libertad, valor, responsabilidad, justicia, honestidad, sostenibilidad, autosuficiencia, lealtad, honor, sabiduría y equilibrio.

Desde la psicología invitamos a toda las personas a tomar partido, responsabilizarse de aquello que les corresponde y traspasar la barrera del miedo. Somos todos y cada uno de nosotros los que tenemos el poder de cambiar nuestro entorno empezando por nosotros mismos. Además de invitar a todas las disciplinas a trabajar unidas, todas en una misma dirección: el bienestar y la construcción de nuestra nueva sociedad.

¿Os sumáis? Nosotros os invitamos a acompañarnos en este camino. Solo juntos podemos hacerlo.

Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio, tienes la posibilidad de elegir tu propia respuesta. VIKTOR FRANKL, sobreviviente del Holocausto Empecemos por promover un autocuidado responsable, velando por nuestra salud física y psíquica, reforzando y fortaleciendo nuestro sistema inmunitario. ¡Si estamos sanos y fuertes no hay virus que nos pare y que nos enferme! Pero para estar sano tan importante es cuidar nuestra salud física a través de la nutrición, una higiene adecuada, la exposición al entorno… (de esta parte ya se ocupan otros profesionales) como nuestro mundo interior, aquello que no se ve, nuestra especialidad.

Las consecuencias del estrés psicológico a nivel físico afecta al agotamiento de las suprarrenales, que son las encargadas de poner en movimiento todo nuestro sistema para defendernos del agresor. Una vez que se agotan las suprarrenales y todas las hormonas del estrés, queda agotado nuestro sistema inmunológico. Con un sistema inmunológico desbastado somos más vulnerables a cualquier enfermedad, cuando decimos a cualquier enfermedad es a todos los niveles, tanto físico como mental, ya no estamos hablando de la COVID-19, que está por definir, hacemos referencia a cualquier enfermedad desde los trastornos mentales al cáncer. Actualmente es evidente la conexión y el vinculo entre las enfermedades físicas que podemos observar y los factores emocionales y psíquicos relacionados.

La frustración por no poder relacionarnos de forma natural con nuestros seres amados y nuestro entorno, privados del contacto social y físico, del amor al fin y al cabo, sumado a la impotencia de no poder expresarnos y ser escuchados, siendo vulnerados nuestros derechos fundamentales, nos está empujando al declive de nuestra salud a todos los niveles y es urgente ponerle fin.

El sistema impuesto que pretendía la prevención para supuestamente cuidarnos y protegernos del “virus” nos ha suprimido los medios naturales que tenemos los humanos de protegernos: la felicidad, la expresión, la creatividad, el contacto, el intercambio humano. Todos y cada uno de ellos, ingredientes necesarios para aumentar las endorfinas, la serotonina y la dopamina, indispensables para nuestra verdadera y auténtica protección humana.

Las investigaciones en psiconeuroinmunología avalan y demuestran la interconexión entre las emociones, el sistema nervioso y la inmunidad. Investigaciones que no se han tenido en cuenta durante este proceso y estado de alarma. Llevamos trabajando 40 años sobre el intrincado entretejido que existe entre nuestras emociones, nuestro espíritu y nuestro cuerpo para desarrollar el concepto de salud como una integridad y por eso hemos utilizado técnicas en las que incluimos el cuerpo, las emociones, el arte en sus diversas expresiones y el espíritu.

Multitud de investigaciones demuestran los efectos beneficiosos de la meditación, técnicas de respiración y relajación sobre el cuerpo y el cuidado del equilibrio mental. Cualquier estado de quietud sea en movimiento o sentado, que nos lleve a darnos ese momento de escucharnos, de dejarnos sentir, de digerir nuestras emociones, de dejar fluir nuestros pensamientos… al fin y al cabo, de darnos a nosotros mismos ese momento de consciencia plena y despierta.

De igual manera que están demostrados los efectos de las palabras negativas y amenazantes. Tanto se ha investigado en esa dirección que ha llegado a nivel judicial la posibilidad de juzgar a una persona por maltratar psicológicamente a otra, dadas las evidencias del efecto perjudicial para la salud física y emocional.

¿Decimos basta y respiramos juntos? Despertemos consciencias.

“Conocer las leyes del propio actuar, equivale a ser conscientes de la propia libertad. El proceso del conocer es el proceso evolutivo hacia la libertad”.

RUDOLF STEINER
Extracto de “Verdad y Ciencia”.
Firmado: Colectivo de Psicólogos de toda España.

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11 comentarios

  • Solo aportar unas ideas para que la verdad prospere. Incidir mucho en estas tres aspectos:

    1) El principal problema que tendra la sociedad no es el COVID, seran otros problemas sanitarios, sociales y económicos derivados de las medidas de limitación social llevadas a cabo.

    2) Revatir la mentira promulgada de que los asintomáticos pueden contagiar. Para ello es necesario desacreditar los estudios en los que la OMS se basa para decir esto (sea o no un supuesto porcentaje bajo)

    3) Desacreditar a la OMS con pruebas fehacientes. Por ejemplo, las veces que ha corregido sus propias informaciones o directrices

  • Hola, soy Licenciado en Psicología y máster en Psicoterapia, Familiar Individual y de Pareja. Desde que comenzó ésta plandemia llevo como muchos, desarrollando una inquietud considerable, acerca de la repercusión social que está desencadenando un deterioro a nivel casi crónico de desestabilización ciudadana incluyendo sobre todo a niños y ancianos. Me gustaría si es posible unirme a vuestro grupo de Psicólogos por la Verdad. Gracias

  • Buenos días.
    Aunque para mi es muy importante diferenciar la ficción de la verdad, y por ello cuando hablo de la verdad, me abstengo de usar terminología del teatro: persona, actuar, etc. Y tampoco uso la mayoría del lenguaje de las mayorías, por la sencilla razón que se ha usado de manera errónea en la mayoría de ocasiones, me da gusto que exista éste grupo de colegas, y aunque en Meshico Tenochtitlan únicamente esté yo, comparto ésta iniciativa de yudar desde lo humano, en lugar de el beneficio monetario de la farmafia.

    Hay muchos temas importantes, que por principio de cuentas podemos compartir entre nosotros. Uno de ellos puede ser el tema del secuestro de la Humanidad (cuando se le priva a a lguien de la libertad, y se le condiciona a cambio de una acción, información, una cantidad monetaria, etc.), y los efectos en la psique humana de los secuestrados.

    Me da gusto haberos encontrado, y ahora estar en contacto.

    Muchos saludos desde Meshico Tenochtitlan.

  • Se hubiesen ahorrado mucho trabajo y disgustos,si hubiesen acudido directamente al Congreso,a tratar a los políticos,acompañados de psiquiatras y llevando alguna camisa de fuerza por ejemplo para el Presidente.Animo que estamos con vosotros y siempre a vuestra entera disposición,os envío una sonrisa.

  • Hola, soy psicóloga sanitaria y considero que las medidas tomadas ante esta crisis están ocasionando un daño tremendo a la población, y especialmente me preocupan los niños, porque los problemas de socialización que se les está causando podrían ser irreparables si esto no para. Me gustaría saber si es posible unirme al colectivo de Psicólogos por la verdad. Gracias